¿Qué es el cover?


En Venezuela solemos decir o leer lo siguiente: “en el local tal se presenta la banda fulana. Cover 80 Bs. con derecho (o no) a un trago” y todos entendemos de qué se trata pero, ¿qué es exactamente el cover?

El cover es lo que se cobra a los clientes en dicho local para pagar a los músicos que se presentan esa noche tocando en vivo. Se cobra de tres maneras: como una “entrada” para permitir el ingreso al local, incluyéndolo en la cuenta por persona o cobrando (martillando) mesa por mesa aparte de la cuenta.

En otras partes se entiende el cover como la nueva versión de un tema ya grabado anteriormente, generalmente bien conocido, pero aquí es más bien el “riesgo banda”, es decir, si la agrupación musical no lleva público al local entonces no hay cover y por lo tanto no hay pago para los músicos. Así de sencillo.

Si el local ya tiene una clientela abundante, haya o no haya música en vivo, entonces cuando le plantea a las bandas que cobren “por cover” se entiende que está ofreciendo un pago prácticamente seguro pues gente va a haber. Este tipo de local agrega aún más valor a su ya apreciable estimación como punto de reunión vespertino o nocturno.

Pero cuando un local no tiene muchos clientes, está dándose a conocer o quiere “levantar” un día de la semana que es “muerto”, de poca o casi ninguna afluencia de comensales, entonces ofrecer pago por cover a las bandas es dejarle todo el trabajo de mover gente a la agrupación musical mientras que el local sólo se sienta a esperar si los músicos llevan o no llevan público. Es una apuesta 0 en donde el local no pierde nada (no invierte) y puede ganar mucho mientras que los músicos apuestan todo, se movilizan, trabajan interpretando su música y pueden terminar por no ganar nada.

Me cuentan que en Maracaibo suceden dos fenómenos muy curiosos (para nosotros los caraqueños), uno de ellos es que los maracuchos no pagan estacionamiento. A ellos no les cuadra tener que pagar por un simple espacio donde dejar el carro sabiendo que igualito nadie va a responder porque lo rayen, roben cosas de adentro, le abran la maleta, etcétera (al leer las condiciones de uso de cualquier estacionamiento en Caracas entendemos eso). Lo otro es que no pagan cover para ir a escuchar música en vivo en los locales. En su concepto de oferta gastronómica y musical ellos entienden que así como el restaurant gasta para poder preparar y ofrecer bebidas y comidas, del mismo modo debe hacer su inversión en pagar a los músicos para entonces ofrecer a sus clientes música en vivo. No es el cliente quien debe desembolsar dinero para pagar dicha música. Eso lo hace si va a una sala de conciertos.

La música en vivo AGREGA VALOR al local, nunca se lo resta. En ese sentido tiene total lógica el pensamiento marabino, los locales deberían invertir (pagar) la música en vivo que presentan sabiendo que eso SIEMPRE va a atraer más gente a sus mesas.

Hay locales que apuestan a eso, pero son pocos. Hay otros que siguen dejando que los músicos jueguen a la ruleta del cover, esos son más. También hay otros que han apostado por años a contratar a un solo señor con música grabada o con un teclado sampler que sustituye al menos a tres o cuatro músicos. Le pagan tres lochas y tranquilizan su conciencia con aquello de ofrecer “música en vivo”. Esos también abundan.

Claro que, lo que no entienden los socios de esos locales, es que la gente tiende a apreciar más la presencia de unos músicos que realmente ESTÁN TOCANDO en el momento, un ensamble verdadero, que una música grabada y secuenciada sin la vida de la creación instantánea. Por eso tarde o temprano el público migra hacia el local en donde puede disfrutarlos en directo.

Sobre el comportamiento del público una vez que está en el local donde hay músicos tocando ya hablaremos en otro momento. El cover va por la casa.

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