Escribiendo sobre política: las primarias



La situación política actual en Venezuela es muy sencilla. Es por todos sabido y entendido que al actual presidente de la república, Hugo Chávez, sólo lo podrá vencer la naturaleza sea cuando sea que los designios establezcan su muerte o un deterioro de salud tan fuerte como para seguir trabajando. De resto todo el mundo, y en especial los políticos y los empresarios, saben que al personaje no lo vence nadie en ningún terreno.

Ante tal realidad incontestable, el planteamiento de los políticos de oposición tiene dos caras: la oculta y la pública.

La cara pública pregona que vivimos en un régimen totalitario dictatorial, sin libertad, con censura, militarista y corrupto. Ese escenario les presta muy bien para jugar a los héroes salvadores, a los puros, castos y honestos, a auto nombrarse mártires y perseguidos y a esconder bajo diversos subterfugios su incapacidad política, su ausencia de ideas y su muy poca popularidad lo cual se refleja claramente en votos y encuestas.

En ese escenario terrorífico continúan, sin mayor sobresalto, haciendo negocios y vida política, declarando libremente por cualquier medio de comunicación, realizando ruedas de prensa y denunciando continuamente dentro y fuera del país la imposibilidad de hacer negocios y vida política, la ausencia de libertad de expresión y prensa y la persecución para no hacer denuncias fuera o dentro del país.

El fin de esa cara pública firmemente mantenida es lograr posicionarse en las preferencias del público. Así como se hace con las marcas o los artistas. Mercadeo directo e indirecto. Venta de figuras públicas, apelación a los miedos o a los sentimientos, etcétera. Cosas comunes de todos los políticos de todos los signos quienes saben que su valor, es decir, su precio, aumenta en la medida en que aumenta su popularidad y por lo tanto los votos “conseguibles”

La cara oculta procura ese posicionamiento en el mercado político, es decir, quedar lo mejor ubicados posible en cargos públicos, potenciales votos y trayectoria “heroica” por su supuesta lucha libertaria para así obtener el mayor poder posible en un escenario post Chávez (que no es lo mismo que post Chavista) y por lo tanto el mayor precio al cual poder vender las cosas que se venden en política pues: cargos, prebendas, apoyos, negocios, poder…

Luego de que el partido de gobierno (PSUV) pregonó y realizó por todas partes sus elecciones “por la base” hace algunos años, los políticos de oposición entendieron que debían pasar por el trago amargo de consultar también a sus bases para tratar de buscar un candidato único que concentrara los votos antichavistas, sin embargo, su atomización les pasa factura tarde o temprano, porque es que no pueden evitar sus divisiones internas e ir supuestamente juntos cuando en realidad cada uno lo que quiere es posicionarse más y mejor que el otro para que, cuando le toque venderse, el precio que obtenga sea mucho mayor. Es dinero man. Por la plata bailan todos nuestros monos politiqueros.

La partición del voto antichavista en pedacitos es inevitable pues los partidos de oposición no van a dejar de tratar de endosarse para sí mismos la mejor actuación heroica y por lo tanto la mayor preferencia entre los votantes, sea real o ficticia. En política se sabe que para que prefieras a uno tienes que despreciar al otro.

Una vez más, insisto, el trasfondo de la actuación de los políticos de oposición en estos momentos no apunta, en verdad, a resolver problemas país ni a liberarnos de un yugo. Su fin es mercadearse activa y continuamente para ser los pop stars de una era posterior a este gobierno para lo cual poco o nada importa tener ideales, doctrinas o programas coherentes de gobierno. Cada mal llamado “debate” entre los precandidatos para las primarias del 12 de febrero de 2012 lo demuestra. Lamentablemente.

Después, una vez hecho los negocios, se verá si hay tiempo o voluntad de resolver problemas. Pero eso es secundario. Los políticos han jugado así toda la vida

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