
Bien sea que compres tu paraguas en una tienda Armani o con el señor que se para en la salida del Metro, los paraguas tienen su vida útil. La diferencia con otras cosas, cuya vida útil se mide en días, kilómetros, años o encendidos, es que la calidad de los paraguas se reconoce por la cantidad o calidad de chaparrones que pueden resistir sin dañarse y por cuanto permiten que uno se moje.
Por ejemplo mi más reciente paraguas (adquirido en una tienda aunque no precisamente Armani) resistió hasta 36 chaparrones fuertes, incluyendo 21 venteados, y permitió una altura de mojada hasta la rodilla. No fue un mal paraguas aunque tampoco de los mejores.
El grado de impacto de la lluvia en los paraguas tiene la siguiente escala (del menos impactante al más destructivo) y se indica lo que debe cumplir un buen paraguas.
Llovizna leve (moja pendejos) sin brisa – No deben salpicarse ni las medias
Llovizna con brisa leve – Máximo hasta medias ligeramente húmedas
Llovizna con brisa fuerte – Máximo dos centímetros de perneras del pantalón mojadas hasta el tobillo. Medias húmedas pero no enchumbadas. Zapatos húmedos por fuera
Lluvia regular (chaparrón) sin brisa – Hasta 5 centímetros de perneras mojadas. Medias mojadas. Zapatos húmedos por fuera
Lluvia regular con brisa leve – Hasta media canilla de las perneras mojadas. Medias enchumbadas. Zapatos húmedos por fuera.
Lluvia regular con brisa fuerte – Perneras hasta las rodillas salpicadas. Medias hechas agua. Zapatos húmedos por dentro y por fuera.
Lluvia fuerte (aguacero) sin brisa – Perneras salpicadas hasta la rodilla. Medias desastrosas. Zapatos líquidos.
Lluvia fuerte con brisa leve – Perneras bien mojadas hasta la rodilla. Medias en pérdida total. Zapatos inutilizados.
Lluvia fuerte con brisa fuerte mejor conocido como “chubasco llanero” – Pantalón mojado, ropa interior mojada, hombros mojados, espalda mojada, medias empapadas, zapatos a nivel de destrucción. Señor, señora, ante un chubasco llanero le recomiendo no poner a prueba ningún paraguas, métase bajo el mejor techo que pueda y espere que pase la tormenta de los mil demonios, que se lo digo yo que 5 horas más tardes sigo con toda la ropa mojada en la oficina, muerto de frío y con mi paraguas bueno hecho papilla después de la mojada de hoy.
Fuente: El paraguómetro Inc. / Doña Inameh







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