Creer, crear


Mi niño cree. Y los niños que conozco y trato también creen. Para ellos todo es posible. ¿Por qué no? Luego viene la vida, bueno, no la vida, los habladores de disonancias, los amargados, los resentidos, los frustrados, los equivocados y agarran a cada niño y le empiezan a reducir su Fe:

- No puedes
- Eso no paga, te vas a morir de hambre
- Haz lo que yo hago
- Eso no sirve
- No me decepciones
- No seas infantil
- Madura
- No llores

Luego el niño, la niña, cuando ya más grandes insisten en creer y crear les cambian las frases reductoras:

- Eso lo hace todo el mundo
- Serás otro del montón
- Mira cómo se hace (y muestran videos y música de expertos en la materia para “demostrarle” al niño que él no va a llegar a ese nivel…)
- Eso es ridículo
- Deberías ser médico (ingeniero, abogado, militar…)
- Deberías ser lo que yo digo, lo que yo fui, lo que tus padres quieren
- Te vas a morir de hambre (para los habladores hay que invertir los valores: dinero por goce, dinero por creación, dinero por sensibilidad)

El niño, la niña, quienes tercos, resistentes, logran superar esas etapas haciendo, aunque sea a medias, lo que si les gusta, aunque le hayan intentado sembrar con encono todas las frases anteriores, entonces, de adultos, se enfrentan al último nivel de presión: la que hacen esos niños resentidos que no pudieron o pudieron pero a un alto costo y ahora también son adultos. Las frases se vuelven sofisticadas:

- En Venezuela no se hace jazz (no se hace tango, no se hace reggae, no se hace pop…no se hace esa música que tu quieres hacer)
- Eso que haces ya está más que inventado y hecho hace años
- Eso a lo mejor sirve aquí pero en otro país te mueres de hambre
- A eso que estás haciendo le falta…
- Yo conozco unos verdugos haciendo eso (y muestran videos y música de expertos en la materia para “demostrarle” ahora al adulto que él no va a llegar a ese nivel…)
- Eso no es negocio (no paga, no es rentable)
- Eres un egocéntrico (arrogante, echón, presumido)
- Busca asegurarte tu vejez (en vez de perder el tiempo creando…)
- Eso está mal tocado… (si por ejemplo tocas el tambor de Cutusiapán, así lo hagas perfecto, o un bolero viejo al piano o una tonada en el cuatro)…o mal pintado, o mal escrito, o mal editado, o mal esculpido o mal diseñado….

Todo se conjuga, en el discurso y las acciones de estos presionadores, para reducir tu fe infantil (la más hermosa y la más fundamental), para que en lugar de pensar “yo soy, yo puedo”, pienses, “yo debería ser, yo me conformo” y así no ser un mal ejemplo para los resignados del mundo. Una piedrita en sus zapatos nuevos de tan poco uso en los pedregosos caminos de lo desconocido, de lo que está por inventarse.